Al igual que la mayoría de los compañeros mi primer día de clases fue difícil, los jóvenes en especial adolescentes no son fácil de controlar, llegue en un papel de ser una persona sumamente exigente e incluso como si fuese una persona muy enojona para que no me agarrasen como un “maestro barco”.
Con el tiempo he aprendido que no necesariamente necesito mostrar esa fachada y que hay mejores formas de interactuar con los alumnos sin ser un “maestro barco” como el de ser accesible en la medida que ellos lo merezcan, si no responden yo cierro puertas.
Si bien dice Steves en su texto es el de no olvidar el camino que todos hemos recorrido, de que primero fuimos alumnos y después profesores, y que no debemos olvidar esta hermosa labor que hasta ahora desempeñamos “el de ser el medio de comunicación entre el alumno y el conocimiento” y que además “también formamos personas” y que no debemos olvidar el lado humano dentro de la educación.
Dentro del malestar docente que experimento es que me considero una persona ansiosa y me ha costado mucho luchar contra esta circunstancia existen temas que de verdad me desesperan mucho , me aburren y me es difícil dar esos temas, la manera en que trato de salir de esta situación es que se los dejo de tarea a los alumnos para que los investiguen y en una o dos clases las exponemos y comentamos para que no se haga pesado para mis alumnos y para mi ya que en ocasiones son temas pesados y un tanto aburridos.
Marcia Lucía Medina López

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